El barril de Brent superó los 92 dólares tras el bloqueo virtual del Estrecho de Ormuz. Analistas advierten que una guerra prolongada podría empujar el precio por encima de los 150 dólares, desatando una nueva crisis inflacionaria mundial.
La escalada militar en Oriente Medio ha provocado un terremoto en los mercados financieros internacionales. Tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán iniciados el pasado 28 de febrero, el precio del petróleo ha registrado su mayor subida semanal en décadas, impulsado por el temor a una interrupción masiva del suministro en el Estrecho de Ormuz.
El mercado en cifras
–Brent (Referencia Global): Cerró la semana en 92,69 USD, lo que representa un salto cercano al 30% en apenas siete días.
–WTI (Referencia EE.UU.): El barril de West Texas Intermediate superó los 90 USD, con alzas diarias de hasta el 12%.
–Gas Natural: En Europa, los precios se dispararon un 20% debido a la dependencia de las importaciones que transitan por zonas de conflicto.
El Estrecho de Ormuz: El punto crítico
El principal factor detrás de esta disparada es el parálisis casi total del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz. Por esta vía circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial y una quinta parte del comercio global de Gas Natural Licuado (GNL). Actualmente, se reportan cerca de 150 buques anclados o desviados ante la falta de seguridad en la zona.
Pronósticos: ¿Hacia los 150 dólares?
La incertidumbre domina las proyecciones de los expertos. Mientras que entidades como J.P. Morgan mantenían previsiones bajistas de 60 USD para 2026 antes del conflicto, la realidad geopolítica ha forzado un cambio de escenario.
–Escenario de Guerra Corta: El mercado absorbería una «prima de riesgo», estabilizándose si las hostilidades cesan en menos de dos semanas.
–Conflicto Prolongado: Qatar y otros exportadores del Golfo han advertido que, de continuar los ataques, las exportaciones podrían detenerse «en cuestión de días», lo que llevaría el crudo a los 150 USD por barril.
Impacto en la economía real
El encarecimiento de la energía ya está golpeando a los consumidores. En países como Argentina, se prevén subas inminentes en los surtidores debido al desfase entre el precio interno y el internacional. A nivel global, este «shock» energético amenaza con frenar los planes de reducción de tasas de interés de los bancos centrales, ya que el aumento del combustible alimentará nuevamente la inflación global.
